13 oct. 2012

Mi vida en Bruguera 11 - Una historia de amistad y compañerismo

                                   UNA HISTORIA DE AMISTAD Y COMPAÑERISMO

Cuando nos invitaron a ir a Ámsterdam por primera vez, y me sucedió aquella enojosa anécdota de los mocos, conocí a los dibujantes y guionistas holandeses que trabajaban para la revista Tina: Piet Wijn, Patty Klein y Jan Steeman, con quién entablamos una fuerte y sincera amistad que ha continuado a través de los años.
Algún tiempo después, Jan Steeman y su familia vinieron de vacaciones a Cataluña, en un auto caravana, y se alojaron en un camping no muy lejos de mi casa. Entonces yo vivía en Premia de Mar.
Durante sus vacaciones nos vimos casi a diario: primero para acompañarles a visitar la Costa Brava, el Montseny, comer con Paco y Purita Campos. Etc.
La parte negativa de este viaje fue qué Jan enfermó. Una madrugada se presento su hijo en casa, (entonces tendría unos doce años) para decirme que su padre se encontraba muy mal. Les acompañé al Hospital más cercano, en Mataró, y allí pasó varios días hasta que estuvo en condiciones de volver a Holanda. Había sufrido un cólico nefrítico y, cuando estuvo casi restablecido, volvieron a su casa. Pero esto es tan solo una pequeña parte, anecdótica, de la historia, que afortunadamente terminó bien.
Lo más importante, para mí, fue la muestra de amistad y compañerismo que recibí por su parte, y después también de Patty Klein, la guionista que escribía los guiones de ambos.
Uno de los primeros días de sus vacaciones, me preguntó si podía enseñarle alguno de los originales de la serie que estaba haciendo para Tina. Cuando le dije que no los tenía se sorprendió muchísimo y me dijo que a ellos se lo devolvían todo. Entonces hablamos también de los precios y, a nosotros los españoles, nos pagaban menos que a ellos.
Cuando salió del hospital para regresar a su país, me dijo que hablaría con los editores pues no consideraba justo lo que hacían.
Por mi parte, escribí una carta al jefe de redacción, con quien teníamos también muy buena relación y amistad, que sigo manteniendo después de 37 años. Le dije que consideraba injusto no tener el mismo trato que tenían con nuestros compañeros holandeses. La firmaron, también, todos los dibujantes que trabajábamos para ellos, desde nuestro país, a través de Creaciones Editoriales. En la agencia se cabrearon pues temieron perder el trabajo de todos, pero no fue así. Pocos días después tuve respuesta de Ernst Winkler, el jefe de redacción, y a partir de aquel momento nos devolvieron todos los originales, no solo a mí, sino a todos los que trabajábamos para la revista.
Para mí lo más importante de todo fue la ayuda incondicional que recibimos de Jan Steeman y Patty Klein. Fueron a hablar personalmente con los editores y nos apoyaron en todas nuestras reivindicaciones. Demostraron ser unas personas ejemplares pues nosotros éramos, en realidad, sus competidores.
Años después pude devolverles mínimamente aquel apoyo. Habían cambiado de editor y el que había entonces quería suprimir “Noortje”, el personaje que escribía Patty y dibujaba Jan. Se organizó una web en su apoyo y yo hice el dibujo que ilustra esta narración.
Los editores de entonces no eran tan amistosos y humanos como Ernst, y estuve a punto de perder mi trabajo también. Pero “Noortge” siguió publicándose y, actualmente, es la única que sigue publicándose, en Tina, de todas las que salían en aquella época.
Pienso que lo merecen, no solo porqué la historieta es de gran calidad, sino porque ellos, como personas, lo merecen más aún.

2 comentarios:

  1. Es raro encontrar personas como las del relato. No se buscan, pero cuando se cruzan en nuestro camino, sacuden el alma.
    Fuerte abrazo Edmond.

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  2. Después de tantos años lo que sucede es que, cuando te han pasado cosas buenas como esta, te gusta explicarlo. Tenemos tantas cosas malas en la vida que es agradable poder contar las que no lo son.
    Un fuerte abrazo también.

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