25 ene. 2013

Mi vida en Bruguera 18 - Nos fuimos sin pagar...



Salimos corriendo, sin pagar el aperitivo…
Sucedió hace años, naturalmente. Mi novia y yo fuimos hasta la ermita de Santa Creu d’Olordre, que está a mitad de camino en la carretera que va de Barcelona a Molins de Rey por la cordillera de Collcerola.
Habíamos dejado el coche, un viejo trasto de segunda mano, a unos cien metros del pequeño bar que está pegado a la ermita. Tomamos un aperitivo y, como acostumbran a hacer todas las mujeres, fue al lavabo.
Al volver vio mi rostro preocupado: “¿Qué te sucede?”, me preguntó ya algo nerviosa. “No encuentro la cartera y no llevo nada para pagar. Levántate y empieza a andar hacia el coche, que yo vendré corriendo, o nos tendremos que pasar la tarde fregando platos, como en los tebeos”. Yo sabía que ella no llevaba nada tampoco, y la vi alejarse temblando y más pálida que un folio.
Cuando había andado ya unos quince metros salí corriendo tras ella y, al llegar a su altura, la tome del brazo y la hice correr conmigo. Cuando llegamos al coche, vimos al camarero que levantaba el brazo haciendo señales, con un tique en la mano, e imaginamos su rostro rojo de ira e indignación.
Por suerte el coche se puso en marcha enseguida, cosa que no sucedía siempre, y salimos disparados en dirección a la ciudad.
Ella seguía pálida y muda hasta que balbuceó: “¡No,... no te creía capaz de... de hacer algo así…! ¡No podremos volver jamás aquí! ¡Qué,… qué vergüenza…! – “Yo tampoco”, le respondí, “pero a veces hacemos cosas que nunca hubiésemos imaginado. Dicen que todos llevamos un asesino dentro…”
Cuando llegábamos ya a Barcelona, la vi tan angustiada que le dije la verdad. Mientras fue al lavabo yo le di el dinero al camarero, que tenía que devolverme algo de cambio. Cuando nosotros corríamos hacia el coche, el hombre nos hacia señales para avisarnos de que olvidábamos el cambio, `precisamente. Yo aún me rio ahora, pero ella me dio en la cabeza con un paraguas que llevaba. ¡La verdad es que, después, nos reímos los dos hasta que nos saltaron las lágrimas!

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