11 sept. 2012

Galeria de dibujantes . Manfred Sommer, un gran amigo.

A Manfred Sommer le conocí cuando yo tenía tan solo dieciséis años, o sea que fue, en realidad, mi primer contacto con la historieta profesional. Él estaba casado, entonces, con María Geniés, una preciosa chica con quien yo había ido a la escuela. Para mí poder hablar con un genial artista como él era un sueño hecho realidad. ¡Recuerdo que me caía la baba mirando aquellos dibujos fantásticos!
Pero supongo que la mayoría de vosotros conoce sus dibujos, habrá leído entrevistas y sabrá que historias y personajes dibujo en su dilatada vida profesional.
Yo hoy voy a contar algo que seguramente muy poca gente sabe. Cómo empezó a dibujar este gran artista, desgraciadamente, desaparecido.
Como ya expliqué en alguna ocasión, empecé a aprender a dibujar en el estudio de Fernando Aguiló, haciendo trabajos de publicidad y artes graficas. Uno de sus amigos era también Manfred, y Fernando me explicó como empezaron juntos trabajando en la primera película de dibujos animados que se realizó en España. Se trataba de “Garbancito de la Mancha” y que realizaron en los estudios Balet y Blay.
Los dos empezaron pasando a tinta, en celuloide, los dibujos que hacían a lápiz los animadores.
Sommer era entonces un chiquillo, pero lo más anecdótico era su forma de ir al trabajo, en contraste con sus compañeros. El provenía de una familia adinerada y, cada día, el chofer de la familia le llevaba y le recogía de los estudios, en un magnifico coche, como si se tratara un famoso actor de Hollywood. En aquella época, esto debía ser en 1948, en plena posguerra, había muy pocos coches en Barcelona. Tan solo lo tenían personas en muy buena posición económica, y ver un automóvil por la calle era algo extraño.
El dibujo que ilustra esta página es de Frank Cappa, uno de sus mejores trabajos en cómic; pero fue, también, un gran portadista y pintor. Alguna de las portadas de mi serie “Supernova” la pintó él.
Creo que ha sido uno de los mejores ilustradores de nuestro país, con categoría internacional. Trabajó para las mejores editoriales de todo el mundo, primero haciendo historietas y, después, portadas e ilustraciones.
Mantuve una buena amistad durante toda nuestra vida y me encontré con él tanto en Bruguera, como en el Club Din (un club de dibujantes e ilustradores que se creó en los años 70) y, por último en Selecciones Ilustradas, la única vez en la vida que hicimos una colaboración juntos. Fue en algo que jamás hubiéramos imaginado: ¡ilustrando cuentos de Barbie en un equipo del que también formaba parte Pepe González, desgraciadamente desaparecido también!
Eran dos cuentos al mes con treinta páginas ilustradas a color cada uno, que Manfred y yo hacíamos a lápiz y Pepe terminaba a color. Más adelante, yo también hice el terminado a color y fue la última vez que vi a Manfred con vida, comiendo con todo el equipo y los editores de Egmont, la editorial Danesa que los publicaba. Seguro que poca gente sabía ambas cosas: cuál fue el primer trabajo de este gran artista y cual, desgraciadamente, el último.
Contar con su amistad fue un privilegio.

2 comentarios:

  1. ¡Qué hermosa historia nos has traído con el dibujo impagable de Sommer!

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  2. Me alegra que te guste. Pienso que esto de ir al trabajo en coche, en aquella época, era algo inconcebible. Debia parecer un pequeño Lord!
    No creo que muchas personas supieran esta anecdota de Manfred.

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