3 ene. 2014

El misterio delo Stradivarius



Desde niño había visto aquel violín en casa. Lo guardaba mi madre, cuidadosamente envuelto en una tela. Dentro decía: “Antonius Stradivarius Cremonenfis, Anno 1715”, en una etiqueta de papel amarillento por los años.

Cuando mi madre intento saber si era autentico, y la posibilidad de venderlo pues eran unos años de penurias económicas, le recomendaron que no lo hiciera. Se necesitaba dinero para pagar los servicios de un experto y, lo más fácil en aquellos años de la posguerra, era que cuando se lo devolviera no fuera el mismo violín, si era autentico.

Lo más curioso de aquella historia fue como apareció aquel violín en nuestra casa. Mi madre pintaba y era también pianista. Había dado conciertos y ganado un concurso de composición en Ginebra. Un pariente suyo le regaló aquel violín después de tenerlo en su poder algunos años.

Camilo, que así se llamaba, había estado trabajando en Argentina durante un tiempo, (esto sería en 1920 más o menos). A su regreso adquirió un baúl para transportar sus pertenencias, en una tienda de segunda mano. Al guardar sus cosas en él, se dio cuenta de que el interior se veía más pequeño que su aspecto exterior. Al mirar detenidamente el fondo descubrió que había un compartimento oculto: y allí, espectacular, estaba escondido envuelto en aquella tela, aquel instrumento musical, el “Stradivarius”.

Años atrás, cuando escribía las historias de Jan Europa, había pensado realizar una basada en esta historia real. ¿Quién escondió el violín allí?, ¿Por qué?, ¿Qué le sucedió a la persona que lo ocultó? Preguntas que difícilmente tendrán respuesta después de tantos años.

Tiempo después, una especialista en reparar instrumentos de cuerda como aquel, nos dijo que no podía asegurar que fuera auténtico, pero que si se trataba de una falsificación era muy buena.


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